Sobremesa, los domingos

Un caracol en la maceta

Poquito a poco, algunos amigos van retomando sus cafés de los viernes o proponiendo nuevos momentos. Con el nuevo ritmo de publicaciones que hemos pensado para el blog, me daba mucha pena quedarme sin ese ratito en el que compartíamos nuestras historias de la semana, así que he pensado trasladarlo a algunos domingos, mi día habitual de pasarme por el blog.

Ese café del viernes se convierte, así, en el momento de la sobremesa. Esa costumbre que tanto nos gusta, cuando alargamos la comida del domingo y nos tomamos un café (o un té, que ya sabes que soy más de esto último) mientras charlamos tranquilamente y los platos se amontonan en el fregadero. ¡Ya recogeremos la cocina después! ¿Te sientas conmigo?

El tema estrella de este fin de semana es, sin duda, el cambio de hora. Nos ha sentado genial esta horita más de sueño pero no nos va a gustar tanto cuando anochezca antes. En mi caso, comienza una temporada que odio, de verdad, sin paliativos, porque los siguientes meses, cuando salga de trabajar, me tengo que poner en carretera de noche. A estas alturas, creo que puedo decir que conduzco sin problemas en cualquier situación, pero es incómodo y añade tensión. No me gusta, no. 

La parte positiva es que haré lo posible por terminar antes y llegar más pronto a casa. Estas últimas semanas han sido un auténtico maratón de horas, de trabajo y de preocupaciones, cuando no de disgustos. Yo que soy de tomarme las cosas con tranquilidad, estoy viendo que el tiempo se me va de las manos. Y la paciencia, algunas veces, también. Así que voy a hacer como el amiguito que nos acompaña en esta entrada.

Un caracol en la maceta

El caracol llegó a Madrid en uno de mis bolsillos no sé muy bien cómo. Sospecho que en uno de estos paseos por el campo que os contaba la semana pasada, alguien lo guardó ahí. Al sacarlo, pensé que lo podríamos usar como adorno en las plantas. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando a la mañana siguiente me lo encontré pegadito en el borde de la maceta. Desde entonces, cada mañana, antes de salir a la terraza he mirado para ver dónde estaba. No le he visto aún, pero por las noches se pega tremendos paseos que le hacen llegar al palo de la escoba, al cristal de la ventana o la caldera. Despacito, discreto, muy slow. Como este par de apuntes que te traigo, mientras seguimos sentados a la mesa.

  • Y, por último, comparto contigo uno de mis blogs favoritos últimamente descubierto, cómo no, a través de Instagram. A Quiet Style está escrito por Emma que nos muestra los temas por los que se interesa desde ese punto de vista elegante y tranquilo que tanto nos gusta.

Lo que te digo, despacito, discreta y poquito a poco. Así quiero tomarme las próximas semanas. Suerte que llegan varias fiestas, la primera de ellas mañana mismo, que me van a ayudar. Y tú, ¿cómo has pasado la semana? ¿Necesitas también parar un poco? Cuéntame, ya sabes que me encanta escucharte. 

4 comentarios

  1. Nuria Cabrera (@nuria_cbr)
    25/10/2015

    A mí me agobia un poco lo de que los días son más cortos. ¡Necesito luz natural para funcionar! Pero hay que mirarlo por el lado bueno, como dices, para acabar cuanto antes y voler a casa. Espero que tus próximas semanas sean más tranquilas y sigamos leyéndote también los domingos. ¡Buena semana!

    • Ana Martin
      29/10/2015

      Yo también necesito luz y calorcito pero qué le vamos hacer. La lluvia, los días grises, las hojas amarillas son también muy fotogénicos. Hay que consolarse 🙂 ¡Feliz semana!

  2. maria
    26/10/2015

    Por mucho que una se proponga un estilo de vida “slow” hay días que es casi imposible cumplir con ese propósito. Así que cualquier momento es bueno para disfrutar de una buena charla, sea el café de los viernes o la sobremesa del domingo, el caso es encontrar un rato y saborearlo al máximo. Feliz semana.

    • Ana Martin
      29/10/2015

      Totalmente de acuerdo, María. Yo quiero vivir tranquila pero hay días ¡que no me dejan! Ese es el espíritu de la sobremesa, parar un ratito y disfrutarlo al máximo, también en compañía. Un beso

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